RGB rechaza disminución de alquileres

RGB rechaza disminución de alquileres

Published: 
May 2015

El Sur del Bronx se enfrentó con los cerebritos liberales de las políticas del gobierno de Bill de Blasio el 29 de abril, y el Bronx perdió.

Mientras más de 200 personas, coreando “Disminución de alquileres”, llenaban un auditorio en el City University Graduate Center, la mayoría de ellas en contingentes de grupos comunitarios del Bronx y el norte de Manhattan, la Junta de Renta Regulada (Rent Guidelines Board, RGB) municipal rechazó, en una votación de 7 a 2, una propuesta para recomendar que los alquileres fue-ran reducidos por hasta un 4 por ciento para el millón de apartamentos con alquiler estabilizado en la ciudad. En vez de esto, votó 5 a 4 para recomendar permitir aumentos desde un cero hasta 2 por ciento por una renovación de contrato de un año y 0.5 a 3.5 por ciento por dos años. Para hoteles, recomendó la congelación de alquileres.

La votación indica que la RGB se inclina hacia establecer un reducido aumento cuando vote el 24 de junio sobre las pautas finales para el año que viene, en vez de la congelación de alquileres que de Blasio prometió al postularse para el oficio de alcalde en 2013. Las pautas cubrirán contratos para apartamentos o desvanes que se renueven en o después del 1º de octubre. 

“De Blasio dijo que iba a hacer algo. No lo veo”, dijo un residente del Bronx, Joseph Cepeda, de 52 años, a la presidenta de la junta, Rachel Godsil, después de la votación. “Asestaron a mis padres tres MCI durante el año pasado. ¿Usted cree que eso es justo? Es un aumento de $200. Tienen 90 años y 86 años y viven de ingresos fijos”.

“Yo sé que eso es dinero de verdad”, respondió Godsil en voz baja antes de salir.

La votación fue “muy decepcionante”, dijo Fitzroy Christian de Acción Comunitaria para Apartamentos Seguros (Community Action for Safe Apartments, CASA), una organización con base en los vecindarios de la clase trabajadora al norte del Estadio Yankee. “Aunque no esperábamos que los miembros públicos votaran por una disminución, sí pensábamos que sus datos habrían sido mucho más realistas con respecto a las condiciones económicas que los neoyorquinos padecen”.

El Sur del Bronx tiene una de las concentraciones más grandes de apartamentos con alquiler estabilizado en la ciudad. Los alquileres son relativamente bajos, pero en comparación con los ingresos de la gente son altos: $1,100 al mes no es barato para los que ganan $520 a la semana. Los caseros por allá también usan mejoras importantes de capital (major capital improvements, MCI) frecuentemente para aumentar los alquileres en apartamentos donde la gente no se ha mudado.

Grupos de inquilinos habían presionado a favor de una disminución de alquileres, basado en el hecho que bajo el gobierno de Bloomberg, la RGB regularmente había permitido aumentos mucho más grandes de los necesarios para que los caseros se mantuvie-ran a flote. El año pasado, según las cifras de la junta, el “aumento proyectado de los costos de caseros”, su índice para vaticinar los precios para mantener un edificio, subió por solamente un 0.5 por ciento, siendo el más bajo en la última década.

“Aunque el aumento del año pasado fue uno de los más reducidos en toda la historia de Nueva York, no fue suficiente para frenar la pérdida de vivienda de alquiler estabilizado que fuera realmente asequible”, dijo Met Council en una declaración antes de la reunión. “Una disminución de alquileres es la única acción bastante fuerte para llevar alivio a las más de 1 millón de familias que dependen de fuertes regulaciones de alquileres”.

Godsil dijo al público que había votado en contra de la disminución de alquileres porque la estabilidad “es crucial para el suministro de vivienda de Nueva York,” y que “simplemente no sucede” que “todos los caseros están revestidos de dinero”. Entonces todos los cinco miembros públicos votaron en favor de su propuesta sin decir palabra. Los dos representantes de los inquilinos en la junta votaron “no” porque cre-yeron que era demasiado alta. Los dos representantes de los caseros también votaron “no”, después de que la junta rechazó su pro-puesta para aumentos más altos. (El representante de los caseros Sara Williams Willard había sostenido que las proyecciones de costos de la junta no eran fiables porque habían sido disminuidas por un descenso drástico en los precios de combustible durante el año pasado.)

La votación a filas cerradas recordó de manera inquietante la época de Bloomberg al miembro inquilino Sheila García, también residente del Bronx, quien tildó la votación de “loca de remate”. 

“Es la continuación de ‘todo sigue igual’”, dijo. “Vimos que los miembros públicos votaron juntos en favor de aumentos realmente injustificados”.

“Los dueños han sido compensados con creces, basado en las cifras verdaderas de ingresos y gastos, durante los últimos 25 años,” había dicho antes Harvey Epstein, el otro representante de los inquilinos, al reivindicar una disminución de alquileres. Enunció rápidamente una sarta de estadísticas. Las cifras de la junta muestran que el ingreso neto de operación de los caseros subió un 3.4 por ciento el año pasado, el noveno año seguido que aumentó, y ha subido un 34 por ciento en los últimos 20 años. “Ni un solo propietario ha soli-citado un aumento a causa de estar en apuros”, dijo. 

Mientras tanto, continuó, el peso medio del alquiler para los inquilinos fue el más alto de que se tenga registro, alcanzando un 33.8 por ciento de sus ingresos, según la Encuesta de Vivienda y Disponibilidad de la Oficina del Censo del año pasado. Esto significa que más de la mitad de los inquilinos con alquileres estabilizados en la ciudad de Nueva York pagan más de un tercio de sus ingresos en el alquiler. Hay 60,000 personas que viven en albergues para los sin techo, la cifra más alta desde la Depresión, y 23,000 familias fueron desalojadas durante el año pasado. La cuestión primordial, dijo, es “¿Para quién será esta Nueva York?”

El Alcalde de Blasio basó mucho de su campaña de 2013 en esta cuestión, y los defensores de inquili-nos creyeron que la RGB estaría dispuesta a congelar los alquileres cuando menos, una vez que el nuevo alcalde hubiera sustituido a todos los miembros de la época de Bloomberg que quedaran en la junta. Hasta ahora, eso no ha pasado. ¿Por qué? Helen Schaub, un nuevo miembro público de quien muchos defensores de los inquilinos esperaban una actitud bastante solida-ria por su afiliación con el Local 1199 SEIU, el sindicato de trabajadores de salud que ha puesto sus considerables fuerzas organizadoras al servicio de la campaña para fortalecer las leyes de alquileres estatales antes de que venzan en junio, dijo que no haría comentarios. “La indus-ctria de bienes raíces tiene mucho dinero y ejerce mucha presión”, dijo García. “No creo que [la votación] se haya basado en lo más mínimo en los datos”.

Puede ser que el alcalde ganó su elección con los votos de neoyorquinos enojados y frustrados porque “el maldito alqui- ler es demasiado alto”, pero también quiere gobernar sin tener que lidiar con la ira de la élite del poder en la ciudad, y sus planes para construir 80,000 nuevas unidades de vivienda “asequible” dependen de que la industria de bienes raíces construya bastantes apartamentos de lujo para que la ciudad pueda negociar o mandar que construyan unidades menos caras por el “efecto goteo” (trickle down).